Con Julio Frade al frente, el Archivo Lauro Ayestarán se traslada a la Biblioteca

La Fonoteca Nacional

5min
Nº2072 - al de Mayo de 2020
J. A.
Lauro Ayestarán en acción, grabando a Ramón López en Aguas Corrientes, 1962. Foto: Juan Carlos Santurión - Archivo del CDM

Bajo la conducción del músico y comediante Julio Frade, el Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán (CDM) será trasladado en las próximas semanas a la Biblioteca Nacional (BN). La designación de Frade como nuevo secretario ejecutivo del CDM fue comunicada la semana pasada por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y la noticia de la mudanza fue confirmada a Búsqueda por el propio Frade y la subsecretaria del MEC, Ana Ribeiro, responsable de la idea y la realización del proyecto.

Fundado en 2009, el CDM funciona en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura y contiene la porción mayoritaria del archivo de Lauro Ayestarán (1913-1966), pionero de la musicología en Uruguay, quien entre 1943 y 1966 se dedicó a registrar la música popular y tradicional existente en todo el territorio nacional. Miles de cintas magnetofónicas, discos de pasta y acetato, partituras, escritos personales, libros, fotografías y afiches fueron conservados durante décadas por la familia de Ayestarán. En los años 1990 un grupo de intelectuales, integrado, entre otros, por Coriún Aharonián, Daniel Vidart y Hugo García Robles, comenzó a concientizar al medio cultural sobre la necesidad de que el Estado se hiciera cargo de la colección, lo que finalmente se concretó en 2002. Luego, el material permaneció guardado en cajas durante siete años hasta que en 2009 fue creado el CDM, que en 2017 pasó a ser dependencia del Archivo General de la Nación (organismo del MEC).

Este gran archivo fue instalado en 2010 en un apartamento situado en la avenida Ponce esquina Rivera, alquilado a terceros, que en las últimas semanas se encuentra cerrado debido a la emergencia sanitaria. Consultada por Búsqueda sobre las razones de la mudanza, Ribeiro, una historiadora académica y escritora de libros de divulgación histórica que ha pasado gran parte de su vida en salas de lectura de archivos, bibliotecas y todo tipo de colecciones, respondió que el gran objetivo que se planteó el MEC es “unificar el Archivo Ayestarán”. Explicó que la colección que se trasladará a la BN, otra sección (menor) está en el Museo Romántico, una de las varias casas que componen el Museo Histórico Nacional, situada en la Ciudad Vieja, y una parte medular, consistente en alrededor de 5.000 partituras con pie de imprenta nacional, se encuentra desde hace décadas en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington. Entonces, la primera etapa será la instalación de los documentos en una amplia sala especialmente destinada a ese fin y, una vez cumplida esa etapa, se abocará a la difícil gestión de lograr que la institución norteamericana que compró ese valioso material a la familia Ayestarán ceda o venda una copia “para poder completar el archivo en su totalidad, pues lo ideal es que los archivos estén completos, y en el mejor lugar posible”, anhela Ribeiro.

Para la jerarca, es primordial que los investigadores, músicos y docentes puedan disponer de todo el material en el mismo edificio de la BN para favorecer la sinergia con el gran ecosistema de investigadores que allí desarrolla sus estudios. Y además la viceministra esgrime una razón política de peso: “Si mañana otro gobierno, por la razón que sea, decide que no es prioritario conservar una colección y suspender el arrendamiento de ese apartamento, el CDM queda a la deriva, en situación de abandono. Ahora pasa a una institución que lo va a blindar, protegido en el corazón del edificio”.

El espacio asignado al CDM es la sala Azul, un amplio recinto que cuenta con placares metálicos y que está siendo acondicionada para recibir el material. Además se confecciona una pequeña sala insonorizada para albergar los sistemas de audio donde se realiza gran parte de las restauraciones de viejos soportes y la digitalización de las cintas.

Ribeiro explica que “el espacio es mucho mayor al tamaño del archivo, por lo que podrá crecer sin problemas”. Así, el CDM podrá aceptar donaciones importantes como las de la compositora y docente musical René Pietrafesa Bonnet o el propio Julio Frade, quienes han manifestado su voluntad de legar su colección de discos, cintas, partituras y publicaciones. Otro archivo que incorporará el CDM este año es el del compositor Héctor Tosar, alojado en el Sodre, y un conjunto de grabaciones digitalizadas de tango del coleccionista Juan Piquinela.

Ribeiro destacó también que ya se acordó que el CDM podrá usufructuar la sala Vaz Ferreira, enclavada en el subsuelo de la BN y desde hace dos años perteneciente al Sodre, como mínimo dos veces al mes. La idea es desarrollar ciclos de conferencias y espectáculos vinculados a los contenidos del archivo. Frade compartió su proyecto de producir allí un ciclo de “nuevos talentos del folclore uruguayo”.

Ribeiro agregó que los materiales más delicados del Archivo Ayestarán se trasladarán a la cámara climatizada instalada en la BN, con condiciones de aire estables para garantizar las óptimas condiciones de conservación.

El CDM fue dirigido durante los últimos cinco años por el cantautor Ruben Olivera y cuenta con un equipo estable de dos técnicos (Federico Sallés y Viviana Ruiz), quienes continuarán en su función en el nuevo local. En el balance de gestión que el CDM publicó a fines de 2019 se destacan publicaciones como Músicos/Fotografías del Archivo Lauro Ayestarán, la edición del disco Pedro Ferreira, el Rey del Candombe y su Orquesta Cubanacán (CDM-Ayuí), que reúne las grabaciones originales del pionero del candombe-canción, a base de cintas restauradas en el CDM y la publicación de textos sobre Amalia de la Vega en ocasión del Día del Patrimonio. También se destacó el trabajo del CDM en muestras fotográficas, seminarios y la continua limpieza y restauración de viejos fonogramas, como la que se puede apreciar en el documental 78 revoluciones, y la digitalización de registros en VHS del guitarrista Abel Carlevaro. “Nosotros valoramos muy especialmente la gestión de Ruben Olivera en el CDM y es nuestra intención volver a contar con su trabajo apenas sea posible”, subrayó Ribeiro.

En diálogo con Búsqueda, Frade, de 76 años, quien entre 1990 y 1993 dirigió Canal 5 durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, manifestó que se siente “muy motivado” para desempeñar el cargo y que desde su asunción la mudanza es la prioridad. Tiene la intención de acercar al público los contenidos de música popular existentes en el archivo y usar “todo lo que se pueda la sala Vaz Ferreira para llevar el archivo al escenario”.

El Centro Lauro Ayestarán es uno de los siete proyectos culturales uruguayos que este año se postularon a los Fondos Unesco, a través de los cuales, según Ribeiro, ayudaría bastante en el marco de la situación de pandemia, que hace inviable, en el corto plazo, incrementar el presupuesto del CDM.

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